miércoles, 16 de abril de 2014

‘Tu a Londres, Yo a Siete Aguas’: una crónica diferente por Pep Doménech

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Domingo, pocos minutos después de la 11 de la mañana hora española, Londres y Siete Aguas. Dos atletas alcanzaban la meta de sus respectivas carreras. Wilson Kipsang y Luis Félix Martínez no tenían retos parecidos. El keniano buscaba batir el record del Maratón de Londres, para algunos la ‘prueba del año’ por el cartel reunido. El atleta del Cárnicas Serrano participaba en el estreno del ‘20K Villa de Siete Aguas’, una carrera con mucho menos glamour (y euros de presupuesto) pero con una dosis infinita de ilusión por parte de sus organizadores.

Que Londres no es Siete Aguas es evidente. Que el maratón no es un 20K, también. Casi tanto como que en una de las localidades totémicas para el atletismo popular valenciano vio la luz una prueba bien trabajada que dará mucho que hablar en el futuro. De momento, correr en Siete Aguas -para muchos la cuna del ‘running’ valenciano- siempre genera ilusión. Hacerlo en el debut de una prueba como este 20K primaveral más todavía.
Se trata del nacimiento de la hermana pequeña del Gran Fondo más importante de la Comunitat Valenciana.
Se trata del nacimiento de la hermana pequeña del Gran Fondo más importante de la Comunitat Valenciana.
Hace meses, por tanto, muchos ‘gurús’ de esto del correr habían marcado en rojo el domingo 13 de abril. Si bien la participación no fue masiva, apenas 300 inscritos, la prueba no defraudó. El recorrido, ya estábamos advertidos, iba a ser exigente pero asequible. Como recordaba poco antes de la prueba Reca Agulló micrófono en mano “la dureza de la carrera depende de tu ritmo”. Sabía de qué hablaba este viejo rockero. Fue él hace más de 30 años uno de los “descubridores” del recorrido que teníamos por delante y que Tony Gil se ha encargado de rescatar. En las primeras subidas -bueno en realidad una única subida de casi seis kilómetros- repetí como un mantra aquello del ritmo y la dureza, ¡qué remedio! El caso es que entre el espectacular paisaje, que ya era tarde para volverse atrás y que en el kilómetro once se cambiaba durante un rato el asfalto por la tierra seguimos adelante. Después de tres avituallamientos y de una bajada final de varios kilómetros digna del Tour de Francia estábamos de vuelta en Siete Aguas. Estábamos completando el 20K mientras Luis Félix se duchaba en el Polideportivo Municipal y Kipsang en algún glamuroso vestuario londinense.
Siete Aguas, ya ven, no es Londres pero no cambio el ‘fish and chips’ para los ‘finishers’ de la London Virgin Marathon por las torrijas que ofrecían en la plaza del Ayuntamiento las Amas de Casa de Siete Aguas.

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